Probando el Salvimar Ares Carbo 105 — un mero junto a una cueva y la primera captura con el fusil nuevo
Esta vez toca probar un fusil nuevo: el Salvimar Ares Carbo 105. Buceo en Torrevieja, el agua algo turbia — llevamos días de temporal, pero eso no frena las salidas.
Directo a 105, sin pasos intermedios
Normalmente la longitud del fusil se sube poco a poco — 90, 95, como mucho 100 cm. Decidí no andarme con rodeos y fui directo a 105. Las gomas son dos Primeline estándar de 14 mm, nada especial.
Tengo los brazos bastante largos, y después de ver muchos vídeos sobre cómo cargar fusiles largos, me preocupaba que un 105 fuera incómodo de cargar: suelen describir una carga en dos tiempos, primero hasta la muesca media del shark fin apoyando en la cintura, y luego terminando contra el pecho. En la práctica no hizo falta nada de eso: coges la goma y la pones directamente en su posición final, en un solo movimiento. Muy cómodo.
Por fin resolví el latigazo de mi propio fusil
En paralelo, terminé de ajustar también mi fusil antiguo, el que daba latigazo al disparar. Todo empezó cuando me precipité y le puse gomas de 16 mm: el disparo salió más seco, pero apareció el latigazo, y la varilla se iba hacia la izquierda o hacia abajo — a distancia era prácticamente imposible acertar. Me ayudó un espectador, el autor del canal «Андрей Подводно» (Andrey Podvodno), que dejó la solución en los comentarios. La puntería mejoró notablemente; todavía hay fallos, pero ya no como antes.
Un mero junto a una cueva y una varilla que no aguantó
Un buen momento fue con un mero que entraba en una cueva. Había muy poco tiempo, ni se me ocurrió quitar una goma — pensé que el pez se iría de todos modos. En la inmersión aparté la mano con la linterna todo lo posible del fusil: luz por un lado, puntería por el otro. El mero se alejaba del haz de luz y salió justo a tiro frente a la boca de la cueva — calculé que, aunque fallara o lo atravesara, la varilla acabaría dentro de la cueva y no en la roca. Pero acerté: la varilla atravesó al pez y aun así terminó en la roca.
En cambio, una de las varillas estándar no sobrevivió a una reparación. Ese mismo Andrey compartió un truco para enderezar varillas con una llave — encendí la cámara para grabar una “clase magistral” y, con un movimiento suave, la varilla simplemente se rompió, se le partió la punta. Ese mismo día fui a comprar una nueva.
Velocidad, un poco de miedo nuevo y lecciones de esta salida
La velocidad de salida de la varilla con el fusil nuevo es notablemente mayor: hubo varios momentos en los que, con mi antiguo 80, seguro que habría fallado, y con el 105 acerté. Eso sí, después del episodio de la varilla rota me ha quedado una especie de reflejo condicionado: disparar con fondo de rocas ahora da un poco de respeto.
He empezado a disparar menos sargo y en cambio estoy aprendiendo a hacer esperas al acecho, de momento casi sin resultados: a veces sale una lisa, a veces alguna dorada perdida, y no todo acaba en el vídeo ni en el montaje. Esta vez en cámara salió una corvina de tamaño modesto. Otra conclusión de esta salida: no hay que esperar el trofeo si ya hay un pez de talla junto a ti — lo que no llega a talla, no lo disparo. El mero, según recuerdo, desde 45 cm; la lisa, unos 25-30 cm, aunque por su cuerpo alargado calcular su longitud bajo el agua a ojo es más difícil de lo que parece. Las tallas mínimas vigentes para el Mediterráneo están en nuestra página de tallas de peces.
Un momento aparte: durante la recarga vi de reojo algo rápido pasando muy cerca, me sumergí y conseguí grabarlo. Nos despedimos junto a la raya que se sumó al plano final.
